Las aventuras de Tom Sawyer

LES AVENTURES DE TOM SAWYER

   Capítulo XVIII

   CHAPITRE XVIII

   Aquél era el gran secreto de Tom: la idea de regresar con sus compañeros en piratería y asistir a sus propios funerales. Habían remado hasta la orilla de Misuri, a horcajadas sobre un tronco, al atardecer del sábado, tomando tierra a cinco o seis millas más abajo del pueblo; habían dormido en los bosques, a poca distancia de las casas, hasta la hora del alba, y entonces se habían deslizado por entre callejuelas desiertas y habían dormido lo que les faltaba de sueño en la galería de la iglesia, entre un caos de bancos perniquebrados.

   Tel était le grand secret de Tom. C’était cette idée d’assister à leurs propres funérailles qui avait tant plu à ses frères pirates. Le samedi soir, au crépuscule, ils avaient traversé le Missouri sur un gros tronc d’arbre, avaient abordé à une dizaine de kilomètres en amont du village et, après avoir dormi dans les bois jusqu’à l’aube, ils s’étaient faufilés entre les maisons, sans se faire voir, et ils étaient allés se cacher à l’église derrière un amoncellement de bancs détériorés.

   Durante el desayuno, el lunes por la mañana, tía Polly y Mary se deshicieron en amabilidades con Tom y en agasajarle y servirle. Se habló mucho, y en el curso de la conversación dijo tía Polly:

   Le lundi matin, au petit déjeuner, tante Polly et Mary parurent redoubler de prévenances à l’égard de Tom. La conversation allait bon train.

   — La verdad es que no puede negarse que ha sido un buen bromazo, Tom, tenernos sufriendo a todos casi una semana, mientras vosotros lo pasabais en grande; pero ¡qué pena que hayas tenido tan mal corazón para dejarme sufrir a mí de esa manera! Si podías venirte sobre un tronco para ver tu funeral, también podías haber venido y haberme dado a entender de algún modo que no estabas muerto, sino únicamente de escapatoria.

   « Allons, Tom, fit la vieille dame, je reconnais que c’est une fameuse plaisanterie de laisser les gens se morfondre pendant une semaine pour pouvoir s’amuser à sa guise, mais c’est tout de même dommage que tu aies le cœur si dur et que tu aies pu me faire souffrir à ce point. Puisque tu es capable de traverser le fleuve sur un tronc d’arbre pour assister à ton enterrement, tu aurais bien pu t’arranger pour me faire savoir que tu n’étais pas mort. Je n’aurais pas couru après toi, va.

   — Sí, Tom, debías haberlo hecho —dijo Mary—, y creo que no habrías dejado de hacerlo si llegas a pensar en ello.

   – Oui, tu aurais pu faire cela, déclara Mary. D’ailleurs, je suis persuadée que tu l’aurais fait si tu en avais eu l’idée.

   — ¿De veras, Tom? —dijo tía Polly con expresión de viva ansiedad—. Dime, ¿lo hubieras hecho si llegas a acordarte?

   – N’est-ce pas, Tom, tu l’aurais fait ?

   — Yo..., pues no lo sé. Hubiera echado todo a perder.

   – Je… Je n’en sais rien. Ça aurait tout gâché.

   Tom, creí que me querías siquiera para eso —dijo la tía con dolorido tono, que desconcertó al muchacho—. Algo hubiera sido el quererme lo bastante para, pensar en ello, aunque no lo hubieses hecho.

   – J’espérais que tu m’aimais assez pour cela, dit la vieille dame d’un ton grave, qui impressionna le garnement. Cela m’aurait fait plaisir, même si tu n’avais fait qu’y penser.

   — No hay mal en ello, tía —alegó Mary—; es sólo el atolondramiento de Tom, que no ve más que lo que tiene delante y no se acuerda nunca de nada.

   – Écoute, ma tante, ce n’est pas dramatique, expliqua Mary. C’est seulement l’étourderie de Tom. Il est toujours tellement pressé !…

   — Pues peor que peor. Sid hubiera pensado, y Sid hubiera venido, además. Algún día te acordarás, Tom, cuando ya sea demasiado tarde, y sentirás no haberme querido algo más cuando tan poco te hubiera costado.

   – C’est d’autant plus regrettable. Sid y aurait pensé, lui. Et il serait venu. Un jour, Tom, quand il sera trop tard, tu y réfléchiras, et tu regretteras de ne pas l’avoir fait, alors que cela te coûtait si peu.

   — Vamos, tía, ya sabe que la quiero — dijo Tom.

   – Mais enfin, petite tante, tu sais que je t’aime.

   — Mejor lo sabría si te portases de otra manera.

   – Je le saurais mieux si tu me le montrais.

   — ¡Lástima que no lo pensase! —dijo Tom, contrito—; pero, de todos modos, soñé con usted. Eso ya es algo, ¿eh?

   – Eh bien, je regrette de ne pas y avoir pensé, fit Tom, repentant. Et pourtant j’ai rêvé de toi. C’est quelque chose ça, non ?

   — No es mucho...: otro tanto hubiera hecho el gato; pero mejor es que nada. ¿Qué es lo que soñaste?

   – C’est peu, un chat en ferait tout autant ! Mais c’est mieux que rien. Qu’as-tu rêvé ?

   — Pues el miércoles por la noche soñé que estaba usted sentada ahí junto a la cama, y Sid junto a la leñera, y Mary pegada a él.

   – Eh bien, mercredi soir, j’ai rêvé que tu étais assise auprès de ton lit avec Sid et Mary à côté de toi.

   Y es verdad que sí. Así nos sentamos siempre. Me alegro que en sueños te preocupes, aunque sea tan poco, de nosotros.

   – Ça n’a rien d’extraordinaire. Tu sais que nous nous tenons très souvent au salon le soir.

   — Y soñé que la madre de Joe Harper estaba aquí.

   – Oui, mais j’ai rêvé qu’il y avait aussi Mme Harper.

   — ¡Pues sí que estaba! ¿Qué más soñaste?

   – Tiens, ça c’est curieux ! C’est exact. Elle était avec nous mercredi. As-tu rêvé autre chose ?

   — La mar. Pero ya casi no me acuerdo.

   – Oh ! des tas d’autres choses ! Mais c’est bien vague, tout cela maintenant.

   — Bueno; trata de acordarte. ¿No puedes?

   – Essaie de te rappeler.

   — No sé cómo me parece que el viento..., el viento sopló la..., la...

   – J’ai l’impression que le vent a soufflé et que la lampe…

   — ¡Recuerda, Tom! El viento sopló alguna cosa. ¡Vamos!

   – Continue, Tom, continue. »

   Tom se apretó la frente con las manos, mientras los otros permanecían suspensos, y dijo al fin:

   Tom se prit le front à deux mains et parut faire un violent effort.

   — ¡Ya lo tengo! ¡Ya lo sé! Sopló la vela.

   « Ça y est ! Le vent a failli éteindre la lampe !

   — ¡Dios de mi vida! ¡Sigue, Tom, sigue!

   – Grands dieux ! Continue, Tom !

   — Y me acuerdo que usted... dijo: «Me parece que esa puerta...».

   – Il me semble aussi que tu as fait une réflexion sur la porte qui venait de s’ouvrir.

   — ¡Sigue, Tom!

   – Oh ! Tom, continue, continue…

   — Déjeme pensar un poco..., un momento. ¡Ah, sí! Dijo que la puerta estaba abierta.

   – Alors… je ne suis pas certain… mais tu as dû dire à Sid d’aller la fermer.

   — ¡Como estoy aquí sentada que lo dije! ¿No lo dije, Mary? ¡Sigue!

   — Y después, después..., no estoy seguro, pero me parece que le dijo a Sid que fuese y...

   — ¡Anda, anda! ¿Qué le mandé que hiciese?

   — Le mandó usted..., le mandó... ¡que cerrase la puerta!

   — ¡En el nombre de Dios! ¡No oí cosa igual en mis días! Que me digan ahora que no hay nada en los sueños. No ha de pasar una hora sin que sepa de esto Sereny Harper. Quisiera ver qué razón da de ello con todas sus pamplinas sobre las supersticiones. ¡Sigue, Tom!

   – Oh ! Tom, c’est invraisemblable ! Tout s’est bien passé ainsi ! Je n’ai jamais rien entendu de pareil. Dire qu’il y a des gens qui se figurent que les rêves ne signifient rien ! Je voudrais bien être plus vieille d’une heure pour aller raconter cela à Sereny Harper. Continue, Tom.

   — Ya lo voy viendo todo claro como la luz. En seguida dijo usted que yo no era malo, sino travieso y alocado, y que no se me podía culpar más que..., que a un potro, me parece que fue.

   – Tout devient clair maintenant. Je me rappelle très bien. Tu as dit que je n’étais pas méchant mais seulement turbulent. Tu as parlé de chevaux échappés, je crois…

   — ¡Y asimismo fue! ¡Vamos! ¡Dios Todopoderoso! ¿Qué más, Tom?

   – Mais c’est vrai ! Vas-y, Tom, je t’en supplie.

   — Y entonces empezó usted a llorar.

   – Alors tu t’es mise à pleurer.

   — ¡Así pasó, así pasó! Ni era la primera vez. Y después...

   – C’est vrai. Je t’assure que ce n’était d’ailleurs pas la première fois depuis ton départ. Et alors…

   — Después la madre de Joe lloró también, y dijo que lo mismo era su hijo, y que ojalá no le hubiera azotado por comerse la crema, cuando ella misma la había tirado.

   – Alors Mme Harper s’est mise à pleurer elle aussi en disant que c’était la même chose pour Joe et qu’elle regrettait de l’avoir fouetté parce que ce n’était pas lui qui avait volé la crème.

   — ¡Tom! ¡El Espíritu había descendido sobre ti! ¡Estabas profetizando! Eso es lo que hacías. ¡Dios me valga! ¡Sigue, Tom!

   – Tom ! Mais c’est un miracle ! Tu as un don ! Continue…

   — Entonces Sid dijo, dijo...

   – Alors Sid a dit… ?

   — Yo creo que no dije nada — indicó Sid.

   – Je n’ai sûrement rien dit, coupa Sid.

   — Sí, algo dijiste, Sid — dijo Mary.

   – Si, si, tu as dit quelque chose, rectifia Mary.

   — ¡Cerrad el pico y que hable Tom! ¿Qué es lo que dijo Sid?

   — Dijo que esperaba que lo pasase mejor donde estaba; pero que si yo hubiese sido mejor...

   – Il a dit qu’il espérait que je n’étais pas trop mal là où j’étais, mais que si j’avais été plus gentil…

   — ¿Lo oís? ¡Fueron sus propias palabras!

   – Écoutez-moi ça ! s’exclama tante Polly ! Ce sont les propres paroles de Sid.

   — Y usted le hizo que se callase.

   – Et tu lui as imposé silence, ma tante.

   — ¡Asimismo fue! ¡Debió de haber un ángel por aquí! ¡Aquí había un ángel por alguna parte!

   – Ce n’est pas possible, il devait y avoir un ange dans le salon ce soir-là.

   — Y la señora Harper contó que Joe la había asustado con un petardo, y usted contó lo de Perico y el «matadolores».

   – Et puis, Mme Harper a dit que Joe lui avait fait éclater un pétard sous le nez et tu lui as raconté l’histoire du Doloricide et du chat…

   — Tan cierto como es de día.

   – C’est la pure vérité.

   — Después se habló de dragar el río para buscarnos y de que los funerales serían el domingo; y usted y ella se abrazaron y lloraron y después se marchó.

   – Alors, vous avez parlé des recherches entreprises pour nous retrouver et du service funèbre prévu pour le dimanche. Ensuite Mme Harper t’a embrassée et elle est partie en pleurant.

   — Asimismo pasó. Así precisamente, tan cierto como estoy sentada en esta silla. Tom, no podrías contarlo mejor aunque lo hubieses visto. ¿Y después qué pasó?

   – Et alors, Tom ?

   — Después me pareció que rezaba usted por mí... y creía que la estaba viendo y que oía todo lo que decía. Y se metió usted en la cama, y yo fui y cogí un pedazo de corteza y escribí en ella: «No estamos muertos; no estamos más que haciendo de piratas», y lo puse en la mesa junto al candelero; y parecía usted tan buena allí, dormida, que me incliné y le di un beso.

   – Alors, tu as prié pour moi et tu t’es couchée. J’avais tellement de chagrin que j’ai pris un morceau d’écorce de sycomore et que j’ai écrit dessus : « Nous ne sommes pas morts, nous sommes seulement devenus des pirates. » J’ai posé le morceau d’écorce sur la table près de la bougie, et tu avais l’air si gentille pendant que tu dormais que je me suis penché et que je t’ai embrassée sur les lèvres.

   — ¿De veras, Tom, de veras? ¡Todo te lo perdono por eso! — y estrechó a Tom en un apretadísimo abrazo que le hizo sentirse el más culpable de los villanos.

   – C’est vrai, Tom, c’est vrai ? Eh bien, je te pardonne tout pour cela ! » Et la vieille dame se leva et embrassa son neveu à l’étouffer. Tom eut l’impression d’être le plus affreux coquin que la terre ait jamais porté.

   — Fue una buena acción, aunque es verdad que fue solamente... en sueños — balbuceó Sid, en un monólogo apenas audible.

   « C’est touchant… même si ça ne s’est passé qu’en rêve, murmura Sid en appuyant sur le dernier mot.

   — ¡Cállate, Sid! Uno hace en sueños justamente lo que haría estando despierto. Aquí tienes una manzana como no hay otra, que estaba guardando para ti si es que llegaba a encontrarte... Y ahora vete a la escuela. Doy gracias a Dios bendito, Padre común de todos, porque me has sido devuelto, porque es paciente y misericordioso con los que tienen fe en Él y guardan sus mandamientos, aunque soy bien indigna de sus bondades; pero si únicamente los dignos recibieran su gracia y su ayuda en las adversidades, pocos serían los que disfrutarían aquí abajo o llegarían a entrar en la paz del Señor en la plenitud de los tiempos. ¡Andando, Sid, Mary, Tom!... ¡Ya estáis en marcha! Quitaos de en medio, que ya me habéis mareado bastante.

   – Tais-toi, Sid. On agit dans les rêves comme dans la réalité. Tiens, Tom, voilà une belle pomme que je gardais pour te la donner quand on te retrouverait. Maintenant, va à l’école. Je remercie le Seigneur, notre Père à tous, de t’avoir retrouvé. Il est patient et miséricordieux pour ceux qui croient en lui et gardent sa parole. Dieu sait si je n’en suis pas digne, mais s’il n’accordait secours qu’à ceux qui le sont, il n’y aurait pas beaucoup à se réjouir ici-bas, et encore moins à entrer dans sa paix quand arrivera l’heure du repos éternel. Allez, partez tous les trois. Vous m’avez retardée assez longtemps. »

   Los niños se fueron a la escuela y la anciana a visitar a la señora Harper y aniquilar su escéptico positivismo con el maravilloso sueño deTom. Sid fue lo bastante listo para callarse el pensamiento que tenía en las mientes al salir de casa. Era éste:

    — Bastante flojito... Un sueño tan largo como ése, y sin una sola equivocación en todo él.

   Les enfants prirent le chemin de l’école, et la vieille dame se dirigea vers la maison de Mme Harper dont elle comptait bien vaincre le scepticisme en lui racontant le merveilleux rêve de Tom. Sid comprit qu’il valait mieux garder pour lui cette pensée qui lui trottait par la tête : « Bizarre, cette histoire : un rêve aussi long sans aucune erreur ! »…

   ¡En qué héroe se había convertido Tom! Ya no iba dando saltos y corvetas, sino que avanzaba con majestuoso y digno continente, como correspondía a un pirata que sentía las miradas del público fijas en él. Y la verdad es que lo estaban: trataba de fingir que no notaba esas miradas a oía los comentarios de su paso; pero eran néctar y ambrosía para él. Llevaba a la zaga un enjambre de chicos más pequeños, tan orgullosos de ser vistos en su compañía o tolerados por él como si Tom hubiese sido el tamborilero a la cabeza de una procesión o el elefante entrando en el pueblo al frente de una colección de fieras. Los muchachos de su edad fingían que no se habían enterado de su ausencia; pero se consumían, sin embargo, de envidia. Hubieran dado todo lo del mundo por tener aquella piel curtida y tostada por el sol y aquella deslumbrante notoriedad; y Tom no se hubiera desprendido de ellas ni siquiera por un circo.

   Tom était devenu le héros du jour. Prenant son air le plus digne, il refusa de se mêler aux jeux ordinaires de ses camarades si peu en rapport avec la personnalité d’un pirate authentique. Il essaya de ne point voir les regards braqués sur lui et de ne point entendre les voix qui chuchotaient son nom, mais cela ne l’empêchait pas de boire comme du petit-lait toutes les remarques qu’il pouvait surprendre. Les plus petits s’attachaient à ses pas, fiers d’être tolérés à ses côtés. Ceux de son âge feignaient de ne pas s’être aperçus de son absence, mais intérieurement crevaient de jalousie. Ils auraient donné tout ce qu’ils avaient au monde pour avoir cette peau tannée et cette célébrité désormais attachée à son nom.

   En la escuela los chicos asediaron de tal manera a Tom y Joe, y era tal la admiración con que los contemplaban, que no tardaron los dos héroes en ponerse insoportables de puro tiesos a hinchados. Empezaron a relatar sus aventuras a los insaciables oyentes...; pero no hicieron más que empezar, pues no era cosa a la que fácilmente se pudiera poner remate, con imaginaciones como las suyas para suministrar materiales. Y, por último, cuando sacaron las pipas y se pasearon serenamente lanzando bocanadas de humo, alcanzaron el más alto pináculo de la gloria.

   En fin de compte, les élèves cachèrent si peu leur admiration pour lui et pour Joe que les deux héros de l’aventure devinrent vite « puants » d’orgueil. Ils n’arrêtaient pas de narrer leurs exploits et, avec des imaginations comme celles dont ils étaient dotés, ils ne risquaient guère d’être à court. Quand ils sortirent leur pipe de leur poche et se mirent à fumer, ce fut du délire.

   Tom decidió que ya no necesitaba de Becky Thatcher. Con la gloria le bastaba. Ahora que había llegado a la celebridad, acaso quisiera ella hacer las paces. Pues que lo pretendiera: ya vería que él podía ser tan indiferente como el que más. En aquel momento llegó ella. Tom hizo como que no la veía y se unió a un grupo de chicos y chicas y empezó a charlar. Vio que ella saltaba y corría de aquí para allá, encendida la cara y brillantes los ojos, muy ocupada al parecer en perseguir a sus compañeras y riéndose locamente cuando atrapaba alguna; pero Tom notó que todas las capturadas las hacía cerca de él y que miraba con el rabillo del ojo en su dirección. Halagaba aquello cuanta maligna vanidad había en él, y así, en vez de conquistarle no hizo más que ponerle más despectivo y que con más cuidado evitase dejar ver que sabía que ella andaba por allí. A poco dejó Becky de loquear y erró indecisa por el patio, suspirando y lanzando hacia Tom furtivas y ansiosas ojeadas. Observó que Tom hablaba más con Amy Lawrence que con ningún otro. Sintió aguda pena y se puso azorada y nerviosa. Trató de marcharse, pero los pies no la obedecían y, a pesar suyo, la llevaron hacia el grupo. Con fingida animación dijo a una niña que estaba al lado de Tom:

   Tom décida que désormais il pouvait se passer de Becky Thatcher. Il ne vivrait plus que pour la gloire, elle lui suffirait. Maintenant qu’il était un héros, Becky chercherait peut-être à se réconcilier. Eh bien, qu’elle essaie ! Elle verrait qu’il pouvait jouer les indifférents tout comme n’importe qui. Du reste, elle ne tarda pas à faire son entrée dans la cour de l’école. Tom fit mine de ne pas la voir, rejoignit un groupe de garçons et de filles et se mit à parler avec eux. La petite avait l’air très gai. Les joues roses et l’œil vif, elle courait après ses camarades et s’esclaffait quand elle en avait attrapé une. Mais il remarqua qu’elle venait toujours les chercher dans son voisinage et qu’elle en profitait pour regarder de son côté. Cela flatta sa vanité et acheva de le convaincre de l’ignorer. Elle cessa alors son jeu et erra sans but, soupirant et jetant des regards furtifs dans sa direction. La vue de Tom en grande conversation avec Amy Lawrence lui serra le cœur. Elle changea de visage et de comportement. Elle essaya de s’éloigner mais ses pas la ramenaient malgré elle vers le petit groupe. Elle s’adressa à une fille voisine de Tom :

   — ¡Hola, Mary, pícara! ¿Por qué no fuiste a la escuela dominical?

   « Tiens ! Mary Austin, pourquoi n’es-tu pas venue à l’école du dimanche ?

   — Sí fui; ¿no me viste?

   – Mais j’y étais !

   — ¡Pues no te vi!; ¿dónde estabas?

   — En la clase de la señorita Peters, donde siempre voy.

   — ¿De veras? ¡Pues no te vi! Quería hablarte de la merienda campestre.

   – C’est drôle, je ne t’ai pas vue ! Je voulais te parler du pique-nique.

   — ¡Qué bien! ¿Quién la va a dar?

   – Oh ! ça c’est chic ! Qui est-ce qui l’offre ?

   — Mamá me va a dejar que yo la dé.

   – C’est ma mère.

   — ¡Qué alegría! ¿Y dejará que yo vaya?

   – Oh ! j’espère bien être de la fête.

   — Pues sí. La merienda es por mí, y mamá permitirá que vayan los que yo quiera; y quiero que vayas tú.

   – Bien sûr. C’est pour me faire plaisir qu’elle donne ce pique-nique. Je peux inviter qui je veux.

   — Eso está muy bien; ¿y cuándo va a ser?

   – Quand est-ce ?

   — Pronto. Puede ser que para las vacaciones.

   – Probablement au moment des grandes vacances.

   — ¡Cómo nos vamos a divertir! ¿Y vas a llevar a todas las chicas y chicos?

   – On va bien s’amuser ! Tu vas inviter tous nos camarades ?

   — Sí, a todos los que son amigos míos... o que quieran serlo — y echó a Tom una mirada rápida y furtiva; pero él siguió charlando con Amy sobre la terrible tormenta de la isla y de cómo un rayo hendió el gran sicomoro «en astillas» mientras él estaba «en pie a menos de una vara del árbol».

   – Oui, tous ceux que je considère comme des amis », répondit Becky en se tournant vers Tom, mais Tom ne voulait rien entendre. Il était en train d’expliquer à Amy Lawrence comment il avait échappé par miracle à la mort, la nuit de l’orage, lorsque le sycomore géant s’était abattu à quelques centimètres de lui.

   — ¿Iré yo? — dijo Gracie Miller.

   « Oh ! est-ce que je pourrai venir ? demanda Gracie Miller.

   — Sí.

   – Oui.

   — ¿Y yo? — preguntó Sally Rogers.

   – Et moi ? fit Sally Rogers.

   — Sí.

   – Oui.

   — ¿Y también yo? —preguntó Amy Harper—. ¿Y Joe?

   – Et moi aussi ? dit Susy Harper. Et je pourrai amener Joe ?

   — Sí.

   – Oui, oui. »

   Y así siguieron, con palmoteos de alegría, hasta que todos los del grupo habían pedido que se los convidase, menos Tom y Amy. Tom dio, desdeñoso la vuelta, y se alejó con Amy, sin interrumpir su coloquio. A Becky le temblaron los labios y las lágrimas le asomaron a los ojos; pero lo disimuló con una forzada alegría y siguió charlando; pero ya la merienda había perdido su encanto, y todo lo demás, también; se alejó en cuando pudo a un lugar apartado para darse «un buen atracón de llorar», según la expresión de su sexo. Después se fue a sentar sombría, herida en su amor propio, hasta que tocó la campana. Se irguió encolerizada, con un vengativo fulgor en los ojos; dio una sacudida a las trenzas, y se dijo que ya sabía lo que iba a hacer.

   Et ainsi de suite jusqu’à ce que chacun des membres du groupe eût demandé une invitation, sauf Tom et Amy. Alors Tom fit demi-tour et emmena Amy avec lui. Les lèvres de Becky tremblèrent, ses yeux s’embuèrent. Elle essaya de donner le change en se montrant particulièrement gaie, mais l’idée de son pique-nique ne présentait plus aucun charme pour elle. Elle alla se réfugier dans un coin et « pleura un bon coup » comme disent les personnes de son sexe. Elle resta là, seule, avec sa fierté blessée et son humeur morose. Quand la cloche sonna, elle s’arracha à son banc, secoua ses tresses et partit, bien décidée à se venger.

   Durante el recreo Tom siguió coqueteando con Amy jubiloso y satisfecho. No cesó de andar de un lado para otro para encontrarse con Becky y hacerla sufrir a su sabor. Al fin consiguió verla; pero el termómetro de su alegría bajó de pronto a cero. Estaba sentada confortablemente en un banquito detrás de la escuela, viendo un libro de estampas con Alfredo Temple; y tan absorta estaba la pareja y tan juntas ambas cabezas, inclinadas sobre el libro, que no parecían darse cuenta de que existía el resto del mundo. Los celos abrasaron a Tom como fuego líquido que corriese por sus venas. Abominaba de sí mismo por haber desperdiciado la ocasión que Becky le había ofrecido para que se reconciliasen. Se llamó idiota y cuantos insultos encontró a mano. Sentía pujos de llorar, de pura rabia. Amy seguía charlando alegremente mientras paseaban, porque estaba loca de contento; pero Tom había perdido el uso de la lengua. No oía lo que Amy le estaba diciendo, y cuando se callaba, esperando una respuesta, no podía él más que balbucear un asentimiento que casi nunca venía a pelo. Procuró pasar una y otra vez por detrás de la escuela, para saciarse los ojos en el tedioso espectáculo; no podía remediarlo. Y le enloquecía ver, o creer que veía que Becky ni por un momento había llegado a sospechar que él estaba allí, en el mundo de los vivos. Pero ella veía, sin embargo; y sabía además que estaba venciendo en la contienda, y gozaba en verle sufrir como ella había sufrido.

   Pendant la récréation, Tom continua à se mettre en frais pour Amy Lawrence. Au bout d’un moment, il s’étonna de l’absence de Becky et la chercha partout pour l’humilier encore en lui infligeant le spectacle de son entente parfaite avec Amy. Il finit par la trouver sur un banc derrière l’école. Son sang ne fît qu’un tour. La rage l’étouffa. Elle était fort occupée à feuilleter un livre d’images avec Alfred Temple. Ils étaient si absorbés, leurs têtes étaient si rapprochées au-dessus du livre, qu’ils ne voyaient plus rien autour d’eux. La jalousie envahit Tom. Il s’en voulut d’avoir rejeté la chance de réconciliation offerte par Becky. Il se traita de tous les noms. Il aurait pleuré de rage. Tout en marchant près de lui, Amy bavardait joyeusement. Mais Tom avait perdu sa langue. Il ne l’entendait pas et répondait à côté de toutes ses questions. Il retournait sans cesse derrière l’école pour mieux se déchirer à ce spectacle ; il ne pouvait s’en empêcher. Cela le rendait fou que Becky Thatcher semblât ignorer tout de son existence. Mais elle n’était pas aveugle ; elle savait pertinemment qu’elle était en train de gagner la bataille et n’était pas mécontente de le voir souffrir ce qu’elle avait souffert.

   El gozoso cotorreo de Amy se hizo inaguantable. Tom dejó caer indirectas sobre cosas que tenía que hacer, cosas que no podían aguardar, y el tiempo volaba. Pero en vano: la muchacha no cerraba el pico. Tom pensaba: «¡Maldita sea! ¿Cómo me voy a librar de ella?» Al fin, las cosas que tenía que hacer no pudieron esperar más. Ella dijo cándidamente, que «andaría por allí» al acabarse la escuela. Y él se fue disparado y lleno de rencor contra ella.

   Le gentil babillage d’Amy devenait intolérable. Tom eut beau faire allusion à des occupations urgentes et dire que le temps passait, rien n’y fit. Elle continuait à pépier. Tom pensa : « Qu’elle aille au diable ! Est-ce que je ne vais pas arriver à m’en débarrasser ? » Il fallait bien qu’il parte enfin. Elle promit ingénument d’être « dans les parages » à la sortie de l’école. Et il la quitta en hâte, plein de ressentiment contre elle.

   — ¡Cualquier otro que fuera...! —pensaba, rechinando los dientes—. ¡Cualquiera otro de todos los del pueblo, menos ese gomoso de San Luis, que presume de elegante y de aristócrata! Pero está bien. ¡Yo te zurré el primer día que pisaste este pueblo y te he de pegar otra vez! ¡Espera un poco que te pille en la calle! Te voy a coger y...

   « N’importe qui, grinça Tom entre ses dents, n’importe qui, mais pas ce gandin de la ville qui se prend pour un aristocrate parce qu’il est bien habillé. Oh ! attends un peu ! Je t’ai rossé le premier jour où je t’ai rencontré et te rosserai encore. Tu ne perds rien pour attendre ! »

   Y realizó todos los actor y movimientos requeridos para dar una formidable somanta a un muchacho imaginario, soltando puñetazos al aire, sin olvidar los puntapiés y acogotamientos.

    — ¿Qué? ¿Ya tienes bastante? ¿No puedes más, eh? Pues con eso aprenderás para otra vez.

    Y así el vapuleo ilusorio se acabó a su completa satisfacción.

   Il étrilla un garçon imaginaire, frappant l’air de ses bras, de ses pieds, visant les yeux. « Ah ! oui, vraiment ! Tu cries trop fort, mon vieux ! Tiens, attrape ça ! » Et la correction fictive se termina à sa plus grande satisfaction.

   Tom volvió a su casa a mediodía. Su conciencia no podía ya soportar por más tiempo el gozo y la gratitud de Amy, y sus celos tampoco podían soportar ya más la vista del otro dolor. Becky prosiguió la contemplación de las estampas; pero como los minutos pasaban lentamente y Tom no volvió a aparecer para someterlo a nuevos tormentos, su triunfo empezó a nublarse y ella a sentir mortal aburrimiento. Se puso seria y distraída, y después, taciturna. Dos o tres veces aguzó el oído, pero no era más que una falsa alarma. Tom no aparecía. Al fin se sentó del todo desconsolada y arrepentida de haber llevado las cosas a tal extremo. El pobre Alfredo, viendo que se le iba de entre las manos sin saber por qué, seguía exclamando: «¡Aquí hay una preciosa! ¡Mira ésta!», pero ella acabó de perder la paciencia y le dijo: «¡Vaya, no me fastidies! ¡No me gustan!»; y rompió en lágrimas, se levantó, y se fue de allí.

   À midi, Tom s’enfuit chez lui. Il était partagé entre sa jalousie et sa conscience qui ne lui permettait plus de supporter la gratitude évidente et le bonheur d’Amy. Becky, de son côté, profita de la seconde récréation pour reprendre le manège avec Alfred, mais comme Tom refusait obstinément de venir étaler sa douleur devant elle, le jeu ne tarda pas à perdre de son charme. Son attitude se fit sérieuse, puis distraite, enfin franchement mélancolique. Elle crut reconnaître un pas à deux ou trois reprises. Espérance vite déçue. Ce n’était pas Tom. Elle commença à se sentir très malheureuse et regretta d’être allée si loin. Comprenant qu’il la perdait sans saisir pourquoi, le pauvre Alfred ne savait plus à quel moyen recourir. « Oh ! la belle image ! s’exclama-t-il. Regarde ça !

    – Cesse de m’ennuyer avec cela, je m’en moque ! répondit Becky. Je m’en moque pas mal. » Et là-dessus, elle fondit en larmes.

   Alfredo la alcanzó y se puso a su lado, dispuesto a consolarla, cuando ella le dijo:

   Alfred se pencha vers elle pour la consoler. Elle le repoussa.

   — ¡Vete de aquí y déjame en paz! ¡No te puedo ver!

   « Laisse-moi tranquille ! Je te déteste ! »

   El muchacho se quedó parado, preguntándose qué es lo que podía haber hecho, pues Becky le había dicho que se estaría viendo las estampas durante todo el asueto de mediodía; y ella siguió su camino llorando. Después Alfredo entró, meditabundo, en la escuela desierta. Estaba humillado y furioso. Fácilmente rastreó la verdad: Becky había hecho de él un instrumento para desahogar su despecho contra un rival. Tal pensamiento no contribuía a disminuir su aborrecimiento hacia Tom. Buscaba el medio de vengarse sin mucho riesgo para su persona. Sus ojos tropezaron con la gramática de su rival. Abrió el libro por la página donde estaba la lección para aquella tarde y la embadurnó de tints.

   Le garçon se demanda ce qu’il avait bien pu faire. C’était elle qui avait proposé de regarder des images et la voilà qui partait tout en pleurs. Furieux, humilié, Alfred s’en fut méditer dans l’école déserte. La vérité lui apparut très vite : Becky s’était servie de lui pour se venger de Tom Sawyer. Comme il était loin de nourrir une sympathie exagérée pour ce dernier, il décida de lui jouer un bon tour sans courir lui-même trop de risques. Il se leva et pénétra dans la classe. Il s’approcha du banc de Tom. Sur le pupitre était posé son livre de lecture. Alfred l’ouvrit, chercha la page qui correspondait à la leçon du soir et versa dessus le reste d’un encrier.

   En aquel momento Becky se asomó a una ventana, detrás de él, vio la maniobra y siguió su camino sin ser vista. La niña se volvió a su casa con la idea de buscar a Tom y contarle lo ocurrido: él se lo agradecería y con eso habían de acabar sus mutuas penas. Antes de llegar a medio camino ya había, sin embargo, mudado de parecer. Recordó la conducta de Tom al hablar ella de la merienda, y enrojeció de vergüenza. Y resolvió dejar que le azotasen por el estropicio de la gramática, y aborrecerlo eternamente, de añadidura.

   Embusquée derrière la fenêtre, Becky l’avait observé sans se faire remarquer. Dès qu’il eut terminé, elle se mit en route pour aller prévenir Tom. Il lui en saurait gré et ce serait la fin de leur brouille. À mi-chemin, cependant, elle s’était ravisée. La façon dont Tom l’avait traitée pendant qu’elle lançait des invitations à son pique-nique ne pouvait pas se pardonner aussi facilement. Tant pis pour lui. Elle décida de le laisser punir, et de le détester à tout jamais par-dessus le marché !

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