Las aventuras de Tom Sawyer

LES AVENTURES DE TOM SAWYER

   Capítulo III

   CHAPITRE III

   Tom se presentó a su tía, que estaba sentada junto a la ventana, abierta de par en par, en un alegre cuartito de las traseras de la casa, el cual servía a la vez de alcoba, comedor y despacho. La tibieza del aire estival, el olor de las flores y el zumbido adormecedor de las abejas habían producido su efecto, y la anciana estaba dando cabezadas sobre la calceta..., pues no tenía otra compañía que la del gato y éste se hallaba dormido sobre su falda. Estaba tan segura de que Tom habría ya desertado de su trabajo hacía mucho rato, que se sorprendió de verle entregarse así, con tal intrepidez, en sus manos. Él dijo:

    — ¿Me puedo ir a jugar, tía?

   Tom se présenta devant tante Polly, assise auprès de la fenêtre d’une pièce agréable, située sur le derrière de la maison et qui servait à la fois de chambre à coucher, de salle à manger et de bibliothèque. Les parfums de l’été, le calme reposant, le bourdonnement berceur des abeilles avaient accompli leur œuvre et la vieille dame dodelinait de la tête sur son tricot, car elle n’avait pas d’autre compagnon que le chat endormi sur ses genoux. Par mesure de prudence, les branches de ses lunettes étaient piquées dans sa chevelure grise. Persuadée que Tom avait abandonné sa tâche depuis longtemps, elle s’étonna de son air intrépide et de son audace.

    « Est-ce que je peux aller jouer maintenant, ma tante ?

   — ¡Qué! ¿Tan pronto? ¿Cuánto has enjalbegado?

   – Quoi, déjà ? Où en es-tu de ton travail ?

   Ya está todo, tía.

   – J’ai tout fini, ma tante.

   — Tom, no me mientas. No lo puedo sufrir.

   – Tom, ne mens pas, j’ai horreur de cela.

   — No miento, tía; ya está todo hecho.

   – Je ne mens pas, ma tante. Tout est fini. »

   La tía Polly confiaba poco en tal testimonio. Salió a ver por sí misma, y se hubiera dado por satisfecha con haber encontrado un veinticinco por ciento de verdad en lo afirmado por Tom. Cuando vio toda la cerca encalada, y no sólo encalada sino primorosamente reposado con varias manos de lechada, y hasta con una franja de añadidura en el suelo, su asombro no podía expresarse en palabras.

   Tante Polly ne se fiait guère à des déclarations de ce genre. Elle sortit, afin d’en vérifier l’exactitude par elle-même. Elle se fût d’ailleurs estimée très heureuse de découvrir vingt pour cent de vérité dans les affirmations de Tom. Lorsqu’elle constata que la palissade, entièrement blanchie, avait reçu deux et même trois bonnes couches de badigeon à la chaux, lorsqu’elle s’aperçut qu’une bande blanche courait à même le sol, au pied de la clôture, sa stupeur fut indicible.

   — ¡Alabado sea Dios! —dijo—. ¡Nunca lo creyera! No se puede negar: sabes trabajar cuando te da por ahí. Y después añadió, aguando el elogio — Pero te da por ahí rara vez, la verdad sea dicha. Bueno, anda a jugar; pero acuérdáte y no tardes una semana en volver, porque te voy a dar una zurra.

   « Je n’aurais jamais cru cela ! s’exclama-t-elle. Il n’y a pas à dire, tu sais travailler quand tu veux bien t’y mettre, Tom. Malheureusement, je suis forcée de reconnaître que l’envie ne t’en prend pas souvent, ajouta-t-elle, atténuant du même coup la portée de son compliment. Allons, tu peux aller jouer, mais tâche de rentrer à l’heure, sinon gare à toi. »

   Tan emocionada estaba por la brillante hazaña de su sobrino, que lo llevó a la despensa, escogió la mejor manzana y se la entregó, juntamente con una edificante disertación sobre el gran valor y el gusto especial que adquieren los dones cuando nos vienen no por pecaminosos medios, sino por nuestro propio virtuoso esfuerzo. Y mientras terminaba con un oportuno latiguillo bíblico, Tom le escamoteó una rosquilla.

   La vieille dame, émue par la perfection du travail de Tom, le ramena à la maison, ouvrit un placard, choisit l’une de ses meilleures pommes et la lui offrit en même temps qu’un sermon sur la valeur et la saveur particulières d’un cadeau de ce genre quand il est la récompense de vertueux efforts et non pas le fruit d’un péché. Et, tandis que tante Polly accompagnait la fin de son discours d’un geste impressionnant, Tom « rafla » un beignet à la confiture.

   Después se fue dando saltos, y vio a Sid en el momento en que empezaba a subir la escalera exterior que conducía a las habitaciones altas, por detrás de la casa. Había abundancia de terrones a mano, y el aire se llenó de ellos en un segundo. Zumbaban en torno de Sid como una granizada, y antes de que tía Polly pudiera volver de su sorpresa y acudir en socorro, seis o siete pellazos habían producido efecto sobre la persona de Sid y Tom había saltado la cerca y desaparecido. Había allí una puerta; pero a Tom, por regla general, le escaseaba el tiempo para poder usarla. Sintió descender la paz sobre su espíritu una vez que ya había ajustado cuentas con Sid por haber descubierto lo del hilo, poniéndolo en dificultades.

   Comme il s’éloignait, il vit Sid s’engager dans l’escalier extérieur qui donnait accès aux chambres du second étage situées derrière la maison. Des mottes de terre se trouvaient à portée de la main de Tom et, en un clin d’œil, l’air en fut rempli. Elles s’abattirent furieusement autour de Sid comme une averse de grêle et, avant que tante Polly eût recouvré sa présence d’esprit et se fût précipitée à la rescousse, six ou sept mottes avaient atteint leur objectif et Tom avait disparu par-dessus la palissade du jardin. Le jardin, en fait, possédait une porte, mais Tom était toujours trop pressé pour s’en servir. Désormais Tom avait l’âme en paix. Il avait réglé son compte à Sid, lui apprenant ainsi ce qu’il en coûtait d’attirer l’attention sur le fil noir de son col et de lui créer des ennuis.

   Dio la vuelta a toda la manzana y vino a parar a una calleja fangosa, por detrás del establo donde su tía tenía las vacas. Ya estaba fuera de todo peligro de captura y castigo, y se encaminó apresurado hacia la plaza pública del pueblo, donde dos batallones de chicos se habían reunido para librar una batalla, según tenían convenido. Tom era general de uno de los dos ejércitos; Joe Harper (un amigo del alma), general del otro. Estos eximios caudillos no descendían hasta luchar personalmente —eso se quedaba para la morralla—, sino que se sentaban mano a mano en una eminencia y desde allí conducían las marciales operaciones dando órdenes que transmitían sus ayudantes de campo. El ejército de Tom ganó una gran victoria tras rudo y tenaz combate. Después se contaron los muertos, se canjearon prisioneros y se acordaron los términos del próximo desacuerdo; y hecho esto, los dos ejércitos formaron y se fueron, y Tom se volvió solo hacia su morada.

   Il gagna d’un pas allègre la place du village où les garçons du pays, répartis en deux groupes « militarisés », s’étaient donné rendez-vous pour se livrer bataille. Tom était général en chef d’une de ces armées, Joe Harper, son ami intime, commandait l’autre. Ces deux grands capitaines ne condescendaient jamais à payer de leur personne. Ils laissaient ce soin au menu fretin et, assis l’un à côté de l’autre sur une éminence, ils dirigeaient les opérations par le truchement de leurs aides de camp. L’armée de Tom remporta une grande victoire après un combat acharné. Alors, on dénombra les morts, on échangea les prisonniers, on mit au point les conditions de la prochaine querelle et l’on fixa la date de l’indispensable rencontre. Ensuite les deux armées formèrent les rangs et s’éloignèrent, tandis que Tom s’en revenait tout seul chez lui.

   Al pasar junto a la casa donde vivía Jeff Thatcher vio en el jardín a una niña desconocida: una linda criaturita de ojos azules, con el pelo rubio peinado en dos largas trenzas, delantal blanco de verano y pantalón con puntillas. El héroe, recién coronado de laureles, cayó sin disparar un tiro. Una cierta Amy Lawrence se disipó en su corazón y no dejó ni un recuerdo detrás. Se había creído locamente enamorado, le había parecido su pasión, un fervoroso culto, y he aquí que no era más que una trivial y efímera debilidad. Había dedicado meses a su conquista, apenas hacía una semana que ella se había rendido, él había sido durante siete breves días el más feliz y orgulloso de los chicos; y allí en un instante la había despedido de su pecho sin un adiós.

   En passant devant la demeure de Jeff Thatcher, il aperçut, dans le jardin, une petite qu’il n’avait jamais vue auparavant, une délicieuse petite créature aux yeux bleus. Deux longues nattes blondes lui encadraient le visage. Elle portait une robe d’été blanche et des pantalons brodés. Le héros paré d’une gloire récente tomba sous le charme sans coup férir. Une certaine Amy Lawrence disparut de son cœur sans même laisser la trace d’un souvenir derrière elle. Il avait cru l’aimer à la folie. Il avait pris sa passion pour de l’adoration ; et voyez un peu : ce n’était qu’une pauvre petite inclination ! Il avait mis des mois à la conquérir. Elle lui avait avoué ses sentiments une semaine plus tôt, et pendant sept jours, il avait été le garçon le plus heureux et le plus fier qui soit au monde ; et voilà qu’en un instant Amy était partie, avait quitté son cœur comme un étranger venu nous rendre une petite visite de politesse !

   Adoró a esta repentina y seráfica aparición con furtivas miradas hasta que notó que ella le había visto; fingió entonces que no había advertido su presencia, y empezó «a presumir» haciendo toda suerte de absurdas a infantiles habilidades para ganarse su admiración. Continuó por un rato la grotesca exhibición; pero al poco, y mientras realizaba ciertos ejercicios gimnásticos arriesgadísimos, vio con el rabillo del ojo que la niña se dirigía hacia la casa. Tom se acercó a la valla y se apoyó en ella, afligido, con la esperanza de que aún se detendría un rato. Ella se paró un momento en los escalones y avanzó hacia la puerta. Tom lanzó un hondo suspiro al verla poner el pie en el umbral; pero su faz se iluminó de pronto, pues la niña arrojó un pensamiento por encima de la valla, antes de desaparecer.

   Tom adora ce nouvel ange descendu du ciel jusqu’au moment où il se vit découvert. Alors, il feignit de ne pas s’apercevoir de la présence de la fille et, recourant à toutes sortes de gamineries ridicules, se mit à « faire le paon » pour forcer son admiration. Il conserva cette attitude grotesque pendant un certain temps encore, mais, au beau milieu d’un périlleux exercice d’acrobatie, il lança un regard de côté et s’aperçut que la fillette lui tournait le dos et se dirigeait vers la maison. Tom s’approcha de la clôture du jardin et se pencha par-dessus dans l’espoir qu’elle ne rentrerait pas tout de suite. Elle s’arrêta sur les marches du perron, puis se remit à monter ; elle allait franchir le seuil. Tom poussa un gros soupir et son visage s’illumina aussitôt car, avant de disparaître, la petite lui lança une pensée par-dessus la clôture.

   El rapaz echó a correr y dobló la esquina, deteniéndose a corta distancia de la flor; y entonces se entoldó los ojos con la mano y empezó a mirar calle abajo, como si hubiera descubierto en aquella dirección algo de gran interés. Después cogió una paja del suelo y trató de sostenerla en equilibrio sobre la punta de la nariz, echando hacia atrás la cabeza; y mientras se movía de aquí para allá, para sostener la paja, se fue acercando más y más al pensamiento, y al cabo le puso encima su pie desnudo, lo agarró con prensiles dedos, se fue con él renqueando y desapareció tras de la esquina. Pero nada más que por un instante: el preciso para colocarse la flor en un ojal, por dentro de la chaqueta, próxima al corazón o, probablemente, al estómago, porque no era ducho en anatomía, y en modo alguno supercrítico.

   Tom courut, s’arrêta à quelques centimètres de la fleur et, les mains en écran devant les yeux, parcourut la route du regard comme s’il avait remarqué quelque chose d’intéressant. Ensuite, il ramassa un long brin de paille, le posa en équilibre sur son nez et, tout en se livrant à ce difficile exercice, il se rapprocha insensiblement de la pensée. Enfin il couvrit la fleur de son pied nu, son orteil souple s’en empara, et Tom se sauva à cloche-pied avec son trésor. Dès qu’il eut échappé aux yeux indiscrets, il enfouit la pensée dans sa veste tout près du cœur à moins que ce ne fût près de son estomac : ses notions d’anatomie n’étaient pas très précises.

   Volvió en seguida y rondó en torno de la valla hasta la noche «presumiendo» como antes; pero la niña no se dejó ver, y Tom se consoló pensando que quizá se habría acercado a alguna ventana y habría visto sus homenajes. Al fin se fue a su casa, de mala gana, con la cabeza llena de ilusiones.

   Il retourna se pavaner devant la clôture du jardin et s’y attarda jusqu’au crépuscule, mais la fille ne daigna pas se montrer. Pour se consoler, Tom se dit qu’elle était peut-être restée cachée derrière une fenêtre et qu’elle n’avait perdu aucun de ses mouvements. En désespoir de cause, il reprit le chemin du logis, la tête farcie de visions enchanteresses.

   Durante la cena estaba tan inquieto y alborotado, que su tía se preguntaba «qué es lo que le pasaría a ese chico». Sufrió una buena reprimenda por el apedreamiento, y no le importó ni un comino. Trató de robar azúcar, y recibió un golpe en los nudillos.

   Au cours du dîner, il se montra si gai que sa tante se demanda ce qui avait bien pu lui arriver. Il se fit gronder pour avoir lancé des mottes de terre à Sid mais il n’y prit pas garde. Il essaya de voler du sucre sous les yeux mêmes de sa tante, ce qui lui valut une bonne tape sur les doigts.

   — Tía —dijo—, a Sid no le pegas cuando la coge.

   « Tante, dit-il, tu ne bats pas Sid quand il prend du sucre.

   — No; pero no la atormenta a una como me atormentas tú. No quitarías mano al azúcar si no te estuviera mirando.

   – Sid n’est pas aussi empoisonnant que toi. Si je ne t’avais pas à l’œil, tu mangerais tout le sucre. »

   A poco se metió la tía en la cocina, y Sid, glorioso de su inmunidad, alargó la mano hacia el azucarero, lo cual era alarde afrentoso para Tom, a duras penas soportable. Pero a Sid se le escurrieron los dedos y el azucarero cayó y se hizo pedazos. Tom se quedó en suspenso, en un rapto de alegría; tan enajenado, que pudo contener la lengua y guardar silencio. Pensaba que no diría palabra, ni siquiera cuando entrase su tía, sino que seguiría sentado y quedo hasta que ella preguntase quién había hecho el estropicio; entonces se lo diría, y no habría cosa más gustosa en el mundo que ver al «modelo» atrapado. Tan entusiasmado estaba que apenas se pudo contener cuando volvió la anciana y se detuvo ante las ruinas lanzando relámpagos de cólera por encima de los lentes. «¡Ahora se arma!» — pensó Tom. Y en el mismo instante estaba despatarrado en el suelo. La recia mano vengativa estaba levantada en el aire para repetir el golpe, cuando Tom gritó:

   Quelques instants plus tard, la vieille dame se rendit à la cuisine. Fier de son impunité, Sid allongea la main pour prendre le sucrier non sans décocher à Tom un regard conquérant qui exaspéra ce dernier. Mais les doigts de Sid glissèrent. Le sucrier tomba à terre et se cassa en mille morceaux. Cet accident plongea Tom dans un tel ravissement qu’il réussit à tenir sa langue et observa un mutisme absolu. Il se jura de ne rien dire lorsque sa tante arriverait et de ne pas bouger jusqu’à ce qu’elle demandât qui était le coupable. Alors il lui apprendrait la vérité et rien ne serait plus doux que de voir le chouchou de tante Polly, le garçon modèle pris en flagrant délit. Il exultait à tel point qu’il eut bien du mal à se contenir lorsque la vieille dame revint et contempla le désastre, les yeux chargés d’éclairs menaçants. « Ça va y être ! », se dit-il, mais le moment venu il était déjà étalé de tout son long sur le plancher et la main puissante de sa tante se levait pour frapper un nouveau coup quand il s’écria :

   — ¡Quieta! ¿Por qué me zurra? ¡Sid es el que lo ha roto!

   « Arrête ! Qu’est-ce que j’ai fait, encore ? C’est Sid qui a cassé le sucrier ! »

   Tía Polly se detuvo perpleja, y Tom esperaba una reparadora compasión. Pero cuando ella recobró la palabra, se limitó a decir:

   Tante Polly demeura perplexe et Tom la regarda d’un air suppliant, mais elle se contenta de déclarer :

   — ¡Vaya! No te habrá venido de más una tunda, se me figura. De seguro que habrás estado haciendo alguna otra trastada mientras yo no estaba aquí.

   « Hum ! ce sera pour les fois où tu n’as pas été puni quand tu le méritais. »

   Después le remordió la conciencia, y ansiaba decir algo tierno y cariñoso; pero pensó que esto se interpretaría como una confesión de haber obrado mal y la disciplina no se lo permitió; prosiguió, pues, sus quehaceres con un peso sobre el corazón. Tom, sombrío y enfurruñado, se agazapó en un rincón, y exageró, agravándolas, sus cuitas. Bien sabía que su tía estaba, en espíritu, de rodillas ante él, y eso le proporcionaba una triste alegría. No quería arriar la bandera ni darse por enterado de las señales del enemigo. Bien sabía que una mirada ansiosa se posaba sobre él de cuando en cuando, a través de lágrimas contenidas; pero se negaba a reconocerlo. Se imaginaba a sí mismo postrado y moribundo y a su tía inclinada sobre él, mendigando una palabra de perdón; pero volvía la cara a la pared, y moría sin que la palabra llegase a salir de sus labios. ¿Qué pensaría entonces su tía? Y se figuraba traído a casa desde el río, ahogado, con los rizos empapados, las manos fláccidas y su mísero corazón en reposo. ¡Cómo se arrojaría sobre él, y lloraría a mares, y pediría a Dios que le devolviese su chico, jurando que nunca volvería a tratarle mal! Pero él permanecería pálido y frío, sin dar señal de vida...; ¡pobre mártir cuyas penas habían ya acabado para siempre! De tal manera excitaba su enternecimiento con lo patético de esos ensueños, que tenía que estar tragando saliva, a punto de atosigarse; y sus ojos enturbiados nadaban en agua, la cual se derramaba al parpadear y se deslizaba y caía a gotas por la punta de la nariz. Y tal voluptuosidad experimentaba al mirar y acariciar así sus penas, que no podía tolerar la intromisión de cualquier alegría terrena o de cualquier inoportuno deleite; era cosa tan sagrada que no admitía contactos profanos; y por eso, cuando su prima Mary entró dando saltos de contenta, encantada de verse otra vez en casa después de una eterna ausencia de una semana en el campo, Tom se levantó y, sumido en brumas y tinieblas, salió por una puerta cuando ella entró por la otra trayendo consigo la luz y la alegría.

   Tante Polly s’en voulut ensuite de son attitude et elle faillit manifester son repentir par quelques mots affectueux. Cependant elle estima que ce serait du même coup reconnaître ses torts, chose que la discipline lui interdisait. Elle prit donc le parti de se taire et, le cœur rempli de doute, continua de vaquer aux soins du ménage. Tom s’en alla bouder dans un coin et donner libre cours à son amertume. Il savait qu’au fond d’elle-même, sa tante regrettait son geste, mais il était fermement décidé à repousser toutes ses avances. Il sentait sur lui de temps en temps un regard suppliant voilé de larmes, mais il restait de marbre. Il se représentait sur son lit de mort. Sa tante, penchée sur lui, implorait un mot de pardon, mais lui, inflexible, se tournait vers le mur et rendait l’âme sans prononcer une parole. Quel effet est-ce que ça lui ferait ? Puis il imaginait un homme ramenant son cadavre à la maison. On l’avait repêché dans la rivière. Ses boucles étaient collées à son front et ses pauvres mains immobiles pour toujours. Son cœur si meurtri avait cessé de battre. Tante Polly se jetterait sur lui. Ses larmes ruisselleraient comme des gouttes de pluie. Elle demanderait au Seigneur de lui rendre son petit garçon et promettrait de ne plus jamais le punir à tort. Mais il resterait là, raide et froid devant elle… pauvre petit martyr dont les maux avaient pris fin. Son imagination s’échauffait, ses rêves revêtaient un caractère si dramatique, qu’il avait peine à avaler sa salive et qu’il menaçait d’étouffer. Ses yeux s’emplissaient de larmes qui débordaient chaque fois qu’il battaient des paupières et coulaient le long de son nez. Il se complaisait dans sa douleur. Elle lui paraissait trop sacrée pour tolérer toute gaieté superficielle, toute joie intempestive. Et bientôt, lorsque sa cousine Mary arriva en dansant de joie à l’idée de se retrouver sous le toit maternel après huit jours d’absence, Tom se leva et, toujours enveloppé de nuées sombres, sortit par une porte tandis que Mary entrait par une autre, semblant apporter avec elle le soleil et les chansons.

   Vagabundeó lejos de los sitios frecuentados por los rapaces y buscó parajes desolados, en armonía con su espíritu. Una larga almadía de troncos, en la orilla del río, le atrajo; y sentándose en el borde, sobre el agua, contempló la vasta y desolada extensión de la corriente. Hubiera deseado morir ahogado; pero de pronto, y sin darse cuenta, y sin tener que pasar por el desagradable y rutinario programa ideado para estos casos por la Naturaleza. Después se acordó de su flor. La sacó, estrujada y lacia, y su vista acrecentó en alto grado su melancólica felicidad. Se preguntó si ella se compadecería si lo supiera. ¿Lloraría? ¿Querría poder echarle los brazos al cuello y consolarlo? ¿O le volvería fríamente la espalda, como todo el resto de la humanidad? Esta visión le causó tales agonías de delicioso sufrimiento, que la reprodujo una y otra vez en su magín y la volvía a imaginar con nuevos y variados aspectos, hasta dejarla gastada y pelada por el uso. Al fin se levantó dando un suspiro, y partió entre las sombras.

   Il évita les endroits fréquentés par les autres garçons et chercha des lieux désolés en harmonie avec son état d’âme. Un train de bois était amarré au bord de la rivière. Tom alla s’y installer et contempla la morne étendue liquide. Il eût aimé mourir, se noyer mais à condition que lui fussent épargnées les cérémonies auxquelles la nature se livre en pareil cas. Alors, il songea à sa pensée. Il sortit la fleur de sa veste. Elle était toute flétrie, ce qui augmenta considérablement le plaisir qu’il prenait à cette sombre rêverie. Il se demanda si Elle le plaindrait, si elle savait. Pleurerait-elle ? Oserait-elle mettre ses bras autour de son cou pour le réconforter ? Ou bien lui tournerait-elle le dos ? Lui témoignerait-elle autant de froideur que le reste du monde ? Ces réflexions lui causèrent tant de joie et tant de douleur qu’il les caressa et les retourna jusqu’à leur en faire perdre toute saveur. Finalement, il se leva, poussa un soupir et s’en alla dans l’obscurité.

   Serían las nueve y media o las diez cuando vino a dar a la calle ya desierta, donde vivía la amada desconocida. Se detuvo un momento: ningún ruido llegó a sus oídos; una bujía proyectaba un mortecino resplandor sobre la cortina de una ventana del piso alto. ¿Estaba ella allí? Trepó por la valla, marchó con cauteloso paso, por entre las plantas, hasta llegar bajo la ventana; miró hacia arriba largo rato, emocionado; después se echó en el suelo, tendiéndose de espaldas, con las manos cruzadas sobre el pecho y en ellas la pobre flor marchita. Y así quisiera morir..., abandonado de todos, sin cobijo sobre su cabeza, sin una mano querida que enjugase el sudor de su frente, sin una cara amiga que se inclinase sobre él, compasiva, en el trance final. Y así lo vería ella cuando se asomase a mirar la alegría de la mañana..., y, ¡ay! ¿dejaría caer una lágrima sobre el pobre cuerpo inmóvil, lanzaría un suspiro al ver una vida juvenil tan intempestivamente tronchada?

   Vers les dix heures, il s’engagea dans la rue déserte en bordure de laquelle s’élevait la demeure de la chère inconnue. Il s’arrêta un instant. Nul bruit ne venait frapper son oreille. Une bougie éclairait d’une lueur confuse le rideau d’une fenêtre du second étage. Était-ce là une manifestation de la présence sacrée ? Tom escalada la clôture du jardin, se glissa en tapinois au milieu des massifs et se posta juste au-dessous de la fenêtre éclairée. Le cœur battant d’émotion, il la contempla un long moment, puis il s’allongea sur le sol, les mains jointes sur la poitrine, sa pauvre fleur flétrie entre les doigts. C’est ainsi qu’il eût voulu mourir, sans toit au-dessus de sa tête, sans ami pour éponger sur son front les gouttes de sueur des agonisants, sans visage aimé pour s’incliner sur lui lorsque aurait commencé la grande épreuve. C’est ainsi qu’elle le verrait le lendemain matin lorsqu’elle se pencherait à la fenêtre pour se faire caresser par le soleil joyeux. Verserait-elle au moins une seule petite larme sur sa dépouille sans vie ? Pousserait-elle au moins un petit soupir en songeant à l’horreur d’une jeune et brillante existence si brutalement fauchée ?

   La ventana se abrió; la voz áspera de una criada profanó el augusto silencio, y un diluvio de agua dejó empapados los restos del mártir tendido en tierra.

   La fenêtre s’ouvrit. La voix discordante d’une bonne profana le calme sacré de la nuit et un torrent d’eau s’abattit sur les restes du pauvre martyr.

   El héroe, medio ahogado, se irguió de un salto, resoplando; se oyó el zumbido de una piedra en el aire, entremezclado con el murmullo de una imprecación; después, como un estrépito de cristales rotos; y una diminuta forma fugitiva saltó por encima de la valla y se alejó, disparada, en las tinieblas.

   À demi noyé sous ce déluge, notre héros bondit en toussant et en renâclant. Un projectile siffla dans l’air en même temps que retentissait un juron. On entendit un bruit de verre brisé et une petite silhouette indistincte bondit par-dessus la palissade avant de s’effacer dans les ténèbres.

   Poco después, cuando Tom, desnudo para acostarse examinaba sus ropas remojadas, a la luz de un cabo de vela, Sid se despertó; pero si es que tuvo alguna idea de hacer «alusiones personales», lo pensó mejor y se estuvo quedo..., pues en los ojos de Tom había un brillo amenazador.

   Peu de temps après, Tom, qui s’était déshabillé pour se coucher, examinait à la lueur d’une chandelle ses vêtements trempés. Sid se réveilla, mais si jamais l’idée lui vint de se livrer à quelques commentaires, il préféra les garder pour lui car dans les yeux de Tom brillait une flamme inquiétante.

   Tom se metió en la cama sin añadir a sus enojos el de rezar, y Sid apuntó en su memoria esta omisión.

   Tom se mit au lit sans ajouter à cette journée le désagrément de la prière, et Sid ne manqua pas de noter cette omission.

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